martes, 1 de noviembre de 2011

ARTE COMPARTIDO

Hace ya más de dos meses, mis geniales amigos me regalaron un lienzo por el cumpleaños. Estuve bastante tiempo sin saber que hacer (hacía tiempo que no pintaba al óleo) hasta que un día me decidí; invité a Rafa a casa y pintamos el cuadro entre los dos. Lo que yo no me esperaba es que fuéramos a tener tantos problemas. Queríamos que fuese lo mas natural posible, plasmar simplemente lo que surgiera, pero mientras uno pintaba por un lado el otro hacia otra cosa por la otra esquina, lo que no acababa de encajar.
Yo he llegado a una conclusión; por muy natural y espontánea que quieras que salga una pintura, siempre formas una mínima idea en tu cabeza de lo que quieres plasmar o por lo menos de lo que te gustaría que se resaltase en el cuadro (tonalidades, figuras, manchas, luz…) y por eso dos personas haciendo un mismo cuadro significan dos ideas diferentes.
Al final, después de pintar varias capas con miles de ideas, llegamos a la pintura final. Y aquí esta la magnifica subjetividad del arte, a Rafa le gusta el resultado, a mi no. Eso si, ¡nos lo pasamos pipa!





















Proceso

















Firmando el cuadro

3 comentarios:

  1. Qué buenas personas las que os regalaron el lienzo! ejem ejem! y no miro a nadie! jaja

    A mí sí me gusta el resultado :)

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  2. Como parece ser que puedo votar: estoy con Rafa. Me gusta el resultado. Por lo que veo no es fácil pintar a cuatro manos, a no ser que se llegue a un consenso antes de hacerlo. Curioso.

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